martes, 19 de abril de 2011

Los otros héroes de Monteleón. El Teniente Ruiz y el joven cadete Juan Manuel Vázquez.

Dentro de la ignorancia de nuestro pueblo, esa que aquí tanto criticamos, hay algunos hechos, que si bien no por todo el mundo, ni mucho menos, son bastante conocidos. Uno de estos es la defensa del Parque de Artillería de Monteleón en el 2 de mayo madrileño. Los capitanes artilleros Daoiz y Velarde han pasado a la historia como merecidos protagonistas de estos acontecimientos, pero hay que reseñar y honrar la memoria de todos los civiles y militares que allí murieron; y queremos hoy rescatar la memoria de dos personajes, que aunque recordados por unos pocos, merecen mayor atención de la que han tenido. Son el Teniente Jacinto Ruiz Mendoza y el cadete Juan Manuel Vázquez y Afán de Ribera, ambos de la gloriosa arma de Infantería.


Estatua al Teniente Ruiz en Madrid
El Teniente Ruiz había nacido en Ceuta, hijo de un Subteniente de Infantería destinado en esta ciudad española. Con 26 años ingresa como cadete en el Regimiento Fijo de Ceuta. Cabe destacar, que al no haber en la época academias militares, los futuros oficiales ingresaban como cadetes en unidades en las que empezaban su aprendizaje militar. Con 21 años, en 1800, es nombrado segundo Subteniente, y al año siguiente Subteniente en el Regimiento de Voluntarios del Estado, de guarnición en Madrid, donde alcanzará el grado de Teniente en 1807. Llegados al famoso 2 de Mayo, Ruiz se encontraba en cama en su domicilio debido a unas altas fiebres. Eso no le impidió que al empezar a oír los disturbios que empezaban a producirse por las calles de la capital, se incorporara del lecho y se dirigiera presto a su cuartel. Una vez allí, su Coronel, ante las presiones populares y del Capitán Daoiz, decide enviar la 3ª Compañía del segundo Batallón a reforzar el Parque. Pero no las enviaba para luchar contra los franceses, sino para controlar a los civiles exaltados. Una vez allí, Ruiz, desoye las órdenes de su Capitán y se pone a las órdenes de Daoiz para combatir a los franceses si llega el caso. Es idea suya el desarmar y encarcelar a una compañía francesa de granaderos que se encontraba acuartelada en el Parque, y que tal como se estaban poniendo las cosas, era muy posible que se les convirtiera en una amenaza interior. Estas parece que fueron las palabras de Ruiz hacia el Capitán de los franceses "El primer batallón de voluntarios del Estado está a la puerta y los demás vienen marchando. Ya que por vuestra parte han empezado las hostilidades es forzoso entregarse inmediatamente, de lo contrario seréis pasado a cuchillo". Una vez iniciados los combates, el Teniente Ruiz es herido primero en un brazo y luego un tiro le entra por la espalda y le sale por el pecho, dándole todos por muerto. Cuando acabo todo, los españoles que estaban recogiendo cadáveres se dieron cuenta que aún había vida en su cuerpo y se lo llevaron al domicilio de la patriota María Paula Variano, para esconderlo de la furia asesina de Murat. Se fue recuperando gracias a los cuidados del doctor José Rives. Cuando pudo volver a pasear se dio cuenta de cómo los franceses se habían hecho señores de Madrid y abusaban de la población, por lo que aún muy débil decide irse a Badajoz, contra los consejos médicos. Una vez allí es nombrado Teniente Coronel de un Regimiento de Guardias Valones, en reconocimiento a su valor en Monteleón. Inicia la marcha con su nueva unidad, pero al no haberse curado bien, vuelve a recaer al poco tiempo. Tiene que hacer alto en Trujillo, donde tras dictar testamento, muere el 11 de Marzo de 1809, fruto de las heridas de hacía 10 meses, imaginemos el martirio que tuvo que pasar durante este tiempo. Hoy su figura es recordada en varias estatuas, en general original y copias del gran escultor Mariano Benlliure. Cuando al acabar la Guerra de la Independencia se le homenajeo trasladando sus restos a Madrid, sus cenizas se acabaron repartiendo en varias urnas, sitas hoy en el Museo Militar de la Coruña y en el de la Legión en Ceuta. Aparte se repartió tierra de su tumba por todos los regimientos de Infantería de España.

Imagen posterior a su muerte del Cadete
Nuestro otro protagonista es el jovencísimo cadete, de tan solo 12 años, Juan Manuel Vázquez y Afán de Ribera. Granadino de nacimiento, en enero de 1808 había ingresado como cadete en la 30ª compañía del tercer Batallón del Regimiento de Voluntarios en Madrid. Al igual que el Teniente Ruiz, al oír los primeros disparos sale corriendo de casa, sin que sus asustados padres puedan detenerlo. En Monteleón, pese a su juventud se comporta como un león, hay testimonios, como el del Soldado Manuel García, que lo colocan en una posición avanzada, donde antes de caer salva la vidas de varias mujeres y niños, e incluso auxilia al Teniente Ruiz cuando este cae herido, perdiendo por ello la vida. Los homenajes a este joven guerrero patriota fueron menos aún. Una tradición que por desgracia se perdió, era que todos los 2 de Mayo, el Arma de Infantería le rendía una misa en la iglesia de la Magdalena en su ciudad natal. Hoy día, en el patio del Alcázar de Toledo hay una placa que le recuerda, y que parece ser que la encontró hecha añicos durante el asedio de 1936 el Soldado Manuel Morales. Por último, en la casa de la calle donde nació, la Nueva de San Antón, hay una placa que le honra y que contiene esta hermosa frase “A LOS QUE MUEREN POR SU PATRIA LOS RECOGE LA INMORTALIDAD”.

Urna con restos de la tierra de la tumba del Teniente Ruiz
que se conserva en el Regimiento de Infatería Garellano 45

Bibliografía: www.conoceceuta.com

www.ideal.es

www.1808-1814.org

1 comentario:

  1. La presentación está muy trabajada y es sugestiva, pero entorpece la lectura del texto.

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