lunes, 4 de julio de 2016

Nueva web!!! Síguenos en Twitter!

Ya está en marcha la nueva web. Primero iremos poniendo los artículos del blog y luego haremos nuevos e incluiremos nuevas secciones.
Podéis visitarla en:

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lunes, 2 de mayo de 2016

Pronto volveremos...

Ante todo y antes de nada, mil disculpas por llevar tantísimo tiempo sin actualizar el blog. Muchas han sido las causas, pero no es el momento de enumerarlas ni creo que a nadie le interesen. Solo puedo deciros que estoy pensando en coger un servidor de pago y pasar este blog al siguiente nivel de profesionalidad. Os mantendré informados...

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La Batalla de Cefis.

Hoy os remitimos a una obra que gano la XVIII Edición del Premio Literario Roger de Llúria sobre los Almogávares y la Batalla de Cefis, la primera gran derrota de la caballería medieval.
La podéis consultar en el siguiente enlace
http://www.asasve.es/img/web/gencat_premis18_obras02.pdf

DESPERTA FERRO!!!
Pintura de Clauzel que representa a un almogavar de Sicilia.

martes, 2 de septiembre de 2014

La Legión en la Guerra de Ifni-Sáhara.

No hace mucho, con motivo de su 50 aniversario, una guerra olvidada, y en su día casi silenciada, volvió a despertar cierto atención. Fue, sin embargo, un interés reservado al ámbito académico, que a lo más que llegó fue a la publicación de algunos libros, varios ciclos de conferencias y a que en el Congreso de los Diputados –curiosamente a proposición de un partido nacionalista- se pidiera el reconocimiento a los que en ella habían combatido.
La Legión, como siempre desde su fundación, no podía estar ausente en un conflicto en el que España estuviera envuelta, e implico en el a cinco de sus banderas. Fue un conflicto que marco su historia, tanto durante el –las últimas Cruces Laureadas se otorgaron  a dos de sus miembros por la Batalla de Edchera-, como posteriormente, con la creación de los Tercios Saharianos, que hicieron del combate en el desierto su especialidad.
Esta guerra, de nuevo hoy relegada a estanterías polvorientas, fue la última en la que España combatió por una tierra que consideraba suya, esta guerra, sin un resultado claro, fue la guerra de Ifni-Sáhara.

1.      Los precedentes históricos.

Las tierras por las que España entró en disputa con el Ejército de Liberación Nacional (Yeicht Taharir) habían sido ambicionadas por España desde la época de los Reyes Católicos, cuando, después de la conquista de las Islas Canarias, se decidió dar el salto a la costa occidental africana, que ofrecía unos buenos caladeros para la pesca y el acceso a mano de obra esclava para las plantaciones de caña de las islas.

1.1.De Santa Cruz de la Mar Pequeña a Sidi Ifni y el Protectorado Sur.

Fue el propio conquistador de las Canarias, Diego García de Herrera, el que después de vender a los reyes sus derechos feudales sobre esas tierras, dio el salto a la costa y fundo una fortaleza en lo que hoy sería el Sahara Occidental (Canales y del Rey, 2013). Fue en 1476 cuando lo funda con el nombre de Santa Cruz de la Mar Pequeña[1]. Pasaron los años, y aunque España -en especial los pescadores canarios- no olvidó sus derechos sobre estas tierras, nunca se acababa de materializar el asentamiento de una colonia. Llego el siglo xx y la repartición de África por parte de las potencias colonialistas europeas. Tras una serie de tratados y negociaciones con Francia, España se quedó en el reparto con la zona norte del protectorado de Marruecos, con capital en Tetuán,  con el enclave de Ifni y el resto de territorio sahariano. La resistencia de las kábilas rifeñas en el sur, junto a las continuas trabas puestas por Francia, fue retrasando la ocupación efectiva de los territorios saharianos, haciéndolo en 1916 solo en la zona conocida posteriormente como Cabo Juby –en estos momentos se le dará el nombre de Protectorado Sur y tendrá por fin un estatus jurídico gracias a los acuerdos alcanzados con los franceses-, situando la capital en Villa Bens[2]. Tras el desembarco de Alhucemas y la pacificación conseguida en 1927, España estaba por fin en disposición de entrar en la zona de Ifni. Será ya en la II República, en 1934, que España hace posesión oficial de Ifni y el que será llamado Sahara Español. Ifni, enclavado en la zona de influencia francesa, tendrá como capital la colonia de Sidi Ifni. Toda esta zona quedará bajo el mando de un Alto Comisario (Historia Desterrada, n.d.).

1.2.La creación de la AOE.

A raíz de la Segunda Guerra Mundial, se permite la creación de partidos políticos en el protectorado de Marruecos, destacando el Reformista, que enseguida pedirá la independencia.  España reaccionará publicando el 20 de julio de 1946 el Decreto por el que se creaba la AOE (África Occidental Española), que iba a agrupar las colonias españolas en el oeste de África. Esta AOE iba a quedar dividida en la zona sur (Cabo Juby), la Sequia el Hamra (con capital en El Aaiún) y la colonia de Río de Oro (con capital en Villa Cisneros). La AOE iba a quedar a cargo de la Presidencia del Gobierno a través de la Dirección General de Marruecos y Colonias y estaría dirigida por un gobernador que debía de ser General o Jefe de uno de los tres ejércitos (Canales y del Rey, 2013).

2.      La gestación de una guerra.

Una de las primeras consecuencias que trajo el fin de la Segunda Guerra Mundial fue la creación de la organización de Naciones Unidas y el nacimiento del independentismo moderno contra el colonialismo europeo. Los territorios españoles en África no iban a ser una excepción y tras tantos años para poder ocuparlos, España se iba a tener que enfrentar a las ansias separatistas de sus modernas colonias.

2.1.La independencia de Marruecos y el nacimiento del Ejército de Liberación.

Estando España aún convaleciente del aislamiento internacional, recién levantado por el pacto con Estados Unidos; fueron los franceses los que inicialmente se preocuparon en exclusiva del problema independentista marroquí. Aunque el Partido Istiqlal (Partido por la Independencia), publica el 1944 un manifiesto que se considera la fundación del independentismo marroquí, será a principio de los años 50 cuando la oposición a las naciones europeas empiece a ganar fuerza. La situación empeora cuando en 1953 los franceses destituyen a Mohamed V, sultán de Marruecos. A raíz de este destierro, se organizan varias bandas armadas que hacen del terrorismo su forma de actuación. Pese a que su acción principal se concentraba contra la zona francesa, el territorio de Ifni –más sensible por estar enclavado en el protectorado francés-, también sufrió alguna manifestación por la independencia e incursiones de grupos armados. Estos grupos se integrarán en 1955 en el llamado Ejército de Liberación Nacional (Yeicht Taharir). Este ejército irregular contará con mandos marroquís curtidos en Indochina y algunos desertores de la Legión Extranjera. Se organizaban en batallones (Rahas) de seis compañías (Mías). En poco tiempo contaban con 2000 hombres equipados con armamento americano y europeo, mucho de este, igual o mejor que con el que contaban los españoles.
Desde un principio, el Yeicht Taharir hizo múltiples infiltraciones en territorio español, con la excusa de que estaban luchando contra los franceses, algo que los españoles, todavía, no veían con malos ojos. Pero en estas incursiones, el Ejército de Liberación aprovechaba para hacer campaña entre las tribus de la zona española, sembrando la discordia que no tardaría en estallar.
El encarnizamiento del conflicto y la presión internacional, llevó a Francia a aceptar la independencia de Marruecos el 2 de marzo de 1956. España aceptó el acuerdo en parte. Entrego la zona norte del protectorado, pero con la excusa de la inestabilidad política de la zona, no entregó el territorio occidental. Ese argumento se basaba, a que conseguida su independencia política, Marruecos no se había conformado y deseaba ahora construir el Gran Marruecos integrando en el a Mauritania y otros territorios. Para ello, volvió a solicitar la neutralidad española en su lucha contra los franceses. Fue en una reunión de un lugarteniente de Mohamed V con el comandante Álvarez-Chas[3], que este se percató de como el Yeicht Taharir se había infiltrado en territorio español y dio la voz de alarma.

2.2.España reacciona. Creación de la xiii Bandera de La Legión.

El gobierno español había tardado en darse cuenta de lo grave del problema, pero ahora la reacción fue inmediata. Ya antes de la citada reunión, se había enviado a la i Bandera Paracaidista a Sidi Ifni, previo paso por Fuerteventura. La situación de la zona era muy complicada por el hecho de que la población indígena era 20 veces superior a la europea. Hasta entonces las fuerzas españolas en la zona se reducían al Tabor de los Tiradores de Ifni y las fuerzas policiales, donde muchos de sus integrantes eran autóctonos y la confianza en su fidelidad era, cuanto menos, dudosa.
Es por ello, que en junio de 1956, por Orden Comunicada del E.M. se crea la xiii Bandera[4] de La Legión del AOE (Fournier et al., 2003). Se formó en base a una compañía de cada uno de los Tercios (situados por entonces en Taüima, Ceuta, Larache y Villa Sanjurjo). Fijo su residencia en El Aaiún, donde llegó en julio de 1956, estando en diciembre de ese año totalmente organizada en 5 compañías y al mando del comandante Ricardo Rivas Nadal. Desde un primer momento, la xiii de constituyó como bandera independiente y fue destacando compañías hacia el interior.
El 26 de enero de 1957 el general Pardo de Santallana, gobernador de la AOE, se traslada al sur, a Villa Cisneros, para comprobar cómo marchan las operaciones en Mauritania. Una vez allí ordena el despliegue de la Legión formando un triángulo en Aguenitm, Tichla y Auserd, con la misión de desarmar a los fugitivos que traspasaban la frontera y enviarlos a Marruecos.

2.3.La tensión aumenta. La “guerra de Agosto”.

En los últimos meses, la decisión de España de cobrar nuevos impuestos en el Sahara y filiar a los indígenas con tarjetas de identidad en las que se les calificaba de pastores; había hecho aumentar la oposición de estos hacia el gobierno español por la humillación que les suponía a estos guerreros orgullosos.
Los vuelos de reconocimiento realizados por la aviación española daban cada vez más partes sobre la intrusión de bandas armadas en el territorio español. España reaccionó cambiando su actitud respecto a la relación con Francia, con la que empezó a colaborar. Se sigue reforzando la zona y en julio de 1957 se establece la iv Bandera de La Legión en Villa Cisneros, cuya principal misión será la de reconocer y vigilar el recorrido entre esta localidad y El Aaiún.
El verano de ese año, uno de los más secos en cien años, mostrará a las claras la hostilidad cada vez más abierta del Ejército de Liberación, que empieza a realizar ataques aislados contra algunas patrullas españolas. Es la conocida como “guerra de Agosto”, donde las tropas españolas se van a percatar de lo anticuado de su material –en ocasiones de peor calidad que el de su enemigo-, y de la falta de medios motorizados a adecuados para el transporte de tropas de infantería por el desierto. El gobierno, debido a la escasez de medios y efectivos, abandona las posiciones del interior y se centra en la defensa de las principales ciudades de la AOE en la costa.

2.4.Se avecina la guerra. Llegan nuevas Banderas de La Legión.

Por motivos de edad se había sustituido al general Pardo de Santayana por Gómez-Zamalloa. Este en El Aaiún establece un perímetro defensivo de 4 kilómetros con una sección de morteros de la xiii Bandera.  La Legión también se encargaría de la vigilancia y defensa del aeródromo, que resultaba vital.
En noviembre llegan refuerzos, entre ellos la ii Bandera de La Legión, que quedará de reserva en Villa Bens, para realizar contraataques. La zona de Ifni se verá reforzada con la vi Bandera, tras un breve paso por El Aaiún.

3.      El estallido de la guerra.

El imparable proceso de descolonización y la ambición de Marruecos hacían que el conflicto fuera inminente. Algunos prefirieron llamarlo conflicto en lugar de guerra, pero 300 españoles dejaron allí su vida y otros 500 derramaron su sangre por mantener unos años más la bandera española ondeando sobre esas lejanas tierras.

3.1.Ifni.

La guerra de Ifni-Sáhara empezaba el 23 de noviembre a las 04:00 tras el corte de las comunicaciones telefónicas de los diferentes puestos territoriales con la capital Sidi Ifni. Apenas una hora y cuarenta minutos después se escuchaban los primeros disparos. Algunas de las débilmente defendidas posiciones del interior cayeron en manos del enemigo y se empezaron a dar las primeras acciones heroicas.
Aunque el papel de La Legión en esta guerra estuvo volcado principalmente en el Sahara Occidental, las acciones que Ifni realizó la vi Bandera, al mando del comandante León Gallo, tuvieron una gran importancia en el devenir de la contienda.
Al margen de diversas escaramuzas, tuvo un papel destacado en el apoyo al repliegue a Sidi Ifni de las unidades que participaron en el famoso salto sobre Tiliuin.

3.1.1.      Operación Netol.

Tras el primer salto de guerra paracaidista en Tiliuin y la conocida como Operación Pañuelo, se hacía necesario el rescate de las posiciones de Telata, Arba del Mesti y Tiliuin. Para ello se diseñó la Operación Netol, que pretendía limpiar la zona de bandas enemigas (Colldefors, 2007b).
La vi Bandera partió junto a otras unidades en una columna motorizada el 1 de diciembre. Fue muy importante la combinación entre la fuerza combinada de aire y tierra para el éxito de estas misiones. Protegido su avance, los legionarios, apoyados por tiradores de Ifni consiguieron rescatar a la sección del malogrado héroe teniente Ortiz de Zarate. Fue el día 2 a las 07:00 cuando contactaron con los sitiados en Telata, no pudiendo alcanzar el puesto hasta las 22:00 del día 4. Al día siguiente, los legionarios, junto a la guarnición de Tiliuin, consiguieron replegarse a la capital. Habían estado seis días seguidos marchando y combatiendo sin tregua alguna. No acabaron aquí las acciones de la Bandera, pues fueron requeridos enseguida para rescatar con éxito la sección de otro héroe de esa guerra, el alférez Rojas Navarrete.

3.1.2.      El fin de la AOE y la Operación Diana.

A la vez que se desarrollaba la guerra, el gobierno español quiso cambiar el estatus jurídico de estos territorios acabando con la AOE y transformando al Sáhara y a Ifni en provincias españolas, pasando a depender ambas del capitán general de Canarias.
Mientras en el Sáhara parecía que España concentraba más esfuerzos y realizaba operaciones junto a Francia; la guerra en Ifni parecía llegar a su fin. La Operación Diana tuvo como objetivo aumentar el perímetro defensivo a un área de 6 kilómetros, para lo que era necesario tomar por la fuerza dos centros de resistencia enemiga. Para ello, se dividieron las fuerzas españolas en dos Agrupaciones tácticas, quedando la vi Bandera en la Agrupación Táctica Sur. La experiencia ganada en combates anteriores, junto a la llegada de mejor armamento y material, hizo que las operaciones transcurrieran con mayor agilidad.

3.1.3.      La Operación Pegaso y la reestructuración del territorio.

Dentro de las acciones de limpieza del territorio, la Operación Pegaso fue la última de ellas, cuyo objetivo era llegar a Tabelcut, en la frontera norte del territorio, mientras se despejaba el camino hacia dicha población. Era una acción compleja, pues mientras legionarios y paracaidistas formarían una línea defensiva tomando las alturas del interior; iban a cubrir el avance motorizado de policías y tiradores. Estos debían alcanzar Tabelcut y contactar con los paracaidistas que habrían llegado allí tras un desembarco aéreo. Conseguido todo esto, las fuerzas se replegarían sobre Ifni, protegidos por la misma línea defensiva (Canales y del Rey, 2013).
La falta de carros de combate y vehículos blindados, como lo que si habían en el Sáhara, y el hecho de que los guerrilleros del Ejército de Liberación también habían mejorado su experiencia de combate, hizo que el avance de legionarios y paracaidistas, iniciado a las 08:00 del 19 de febrero de 1958, se viera seriamente frenado. La acción principal estaba a cargo de los legionarios, que durante horas soportaron una feroz resistencia, pues cada piedra o brecha tenía que ser conquistada al enemigo. Hasta las 09:30 no se consiguió tomar la primera de las colinas, pero siguió el avance y aún quedaba por tomar un pico muy escarpado, el Id Alí U Mehand, donde los legionarios empezaron a escalar bajo un nutrido fuego enemigo. El ímpetu legionario y la llegada por el aire de refuerzos paracaidistas, permitió tomar las últimas cotas a las 13:45. La acción le había costado a La Legión cuatro muertos y siete heridos (Fournier et al., 2003).
Tras esta operación y el repliegue a la capital Sidi Ifni, se puede decir que la guerra en esta provincia estaba finiquitada. Se reorganizó la defensa en cuatro centros de resistencia y un punto de apoyo, quedando la  vi Bandera de La Legión en el Centro de Resistencia “D”, hasta que el 27 de Agosto de 1958 fue trasladad al acuartelamiento de El Aaiún donde estaba la xiii, que a su vez ocupó su lugar en Ifni hasta su disolución en 1969.

3.2.Sáhara.

La táctica en el Sáhara, con una superficie a defender mucho más amplia fue diferente a la de Ifni, especialmente en, la ya señalada, búsqueda de la ayuda francesa. Francia veía con honda preocupación como las fuerzas españolas podían verse desbordadas y que a ellos se les abrieran nuevos frentes. Con el desastre de Anual aún muy presente en la mente de los mandos españoles, la primera medida fue abandonar las posiciones más alejadas de las capitales, o en su defecto, dejándolas en manos de tropas indígenas, en las que cada vez se confiaba menos. El coste de esta política fue enorme, pues muchas tribus nómadas del interior se vieron abandonadas a su suerte por España, y acabaron por unirse al Ejército de Liberación.
Para La Legión la guerra en el Sáhara fue mucho más importante que la de Ifni, y de ella sacaron unas conclusiones muy valiosas sobre la guerra en el desierto, aplicadas más tarde por los Tercios Saharianos, que tan buen resultado dieron hasta el abandono definitivo del Sáhara en 1976. A la presencia de la recién creada xiii Bandera, se sumó la iv en julio de 1957, la ii en noviembre y la ix ya en enero, justo después del combate de Edchera.
Tras establecerse una serie de núcleos defensivos entorno a la capital El Aaiún, el plan de operaciones consistió en ir barriendo el desierto en acción combinada con los franceses, que facilitaron mucho las operaciones gracias a su apoyo  logístico, mucho más desarrollado que el español. Tras rechazar varios amagos de asalto a la capital, la primera acción seria se produjo el 22 de diciembre, cuando el jefe del dispositivo, coronel Mulero, decidió hacer un reconocimiento ofensivo por La Saguia el Hamra[5], que acabó con un ataque de los legionarios sobre el oasis del Messeid. Tras iniciar el ataque con fuego de morteros y barrer la zona con las ametralladoras, el enemigo comenzó a huir, pero fue alcanzado por los legionarios que tomaron el oasis a la bayoneta (Canales y del Rey, 2013). Al día siguiente, los guerrilleros del Ejército de Liberación intentaron vengar la derrota, pero fueron frenados por las fuerzas españolas. Mientras, la situación en Villa Cisneros y Villa Bens, era algo más tranquilo, lamentando solo unas pocas bajas en una emboscada.

3.2.1.      El combate de Edchera.

Si hay algo por lo que se recuerda está olvidada guerra, eso es el combate de Edchera. Mucho se ha escrito sobre esta acción, de la que aún hoy existen algunas lagunas. Pero lo que es seguro, es que, independientemente de lo acertado del movimiento táctico de aquella jornada, las escenas de sacrificio y heroísmo la hicieron pasar a los anales de la historia con letras de oro.
Eran las 07:00 del 13 de enero de 1958, cuando la xiii Bandera, al completo de sus efectivos, salió en dirección a Edchera con la misión de efectuar un reconocimiento sobre esta zona y obtener información de contacto (Fournier et al., 2003). A la acumulación de Banderas legionarias en el Sáhara, se había sumado la dotación de nuevo armamento y la inclusión de artillería ligera. Aquel día, la bandera no la llevaba, siendo su base de fuego inconsistente (Casas, 2008). Al llegar al borde este de la orilla del lecho seco de La Saguia el Hamra, se estableció contacto con el enemigo, el cual estaba perfectamente organizado y con un plan de fuegos ajustado. La 2ª compañía, al mando del capitán Agustín Jáuregui Abellas[6], se introduce en exceso en el lecho del río, en una zona donde el enemigo era muy superior en número y volumen de fuego, seguramente en la idea de tomar el Messied y que el enemigo no escapara de nuevo como en la acción del día 22 (Ejército de Tierra, n.d.). Mucho se ha criticado por esta maniobra al capitán Jáuregui. Los testimonios de este combate son muy variados, dependiendo del lugar que ocupó en el cada uno de los testigos. La Bandera intentó envolver al enemigo por el flanco sur, pero al estar fijada la 2ª compañía, no fue posible, y se da la orden de repliegue. El enemigo, a su vez también intenta envolver a las fuerzas legionarias, pero es frenado por el movimiento de la 1ª compañía hacia el flanco norte, para reforzar a la 3ª. Aquí, el testimonio del coronel Manuel Álvarez López -que era por entonces teniente de la 3ª compañía, y vio el combate desde el flanco norte-, resulta de gran importancia:

“Cuando el enemigo empezó a envolvernos por dicho flanco, me di cuenta que nos iba a efectuar fuegos cruzados de flanco y de frente, de los que iba a ser complicado salir con vida. Sin embargo, al oír los disparos que procedían del fondo de la Saguia, cesó la acción de envolvimiento del enemigo por nuestro flanco norte que resultaba tan sumamente arriesgada. El motivo fue que las reservas enemigas se emplearon para combatir al capitán Jáuregui y a los hombres que le acompañaban.” (Escrito de homenaje y agradecimiento al capitán D. Agustín Jáuregui Abellas, por su acción de heroísmo y de sacrificio en el combate de Edchera, al sacrificarse en beneficio de sus compañeros de la XIII Bandera de La Legión el 13 de enero de 1958, ápud Memoria Blau, n.d.).

Según este testimonio, la tan criticada acción del capitán Jáuregui fue fundamental para salvar a la Bandera de ser envuelta por el enemigo. Cuando se le dio la orden de repliegue, el fallo de las transmisiones o la fijación del enemigo le impidió realizar el movimiento. Mientras la 1ª reforzaba a la 3ª por el norte, una de sus secciones, la mandada  por el Brigada Fadrique, fue enviada al fondo de La Saguia a reforzar la compañía del capitán Jáuregui (Rodríguez, 2005). Al llegar no  pueden contactar con el capitán Jáuregui ni con ninguno de sus hombres y han de contener una avalancha humana que conoce el terreno a la perfección y les triplica en número. Pese a la violencia del choque, la sección consigue situarse a duras penas en una precaria defensiva. Con escasos abrigos y cubiertas, el enemigo no da tregua y el brigada recibe una primera herida en el hombro. Las bajas de ambos bandos se multiplican y el brigada recibe dos nuevos balazos en la clavícula y la oreja. Dándose cuenta de que es imposible contactar con el capitán y viendo que sus hombres no paran de caer, decide sacarlos de aquel infierno. Se queda cubriendo la retirada de lo que queda de su sección, acompañado únicamente de dos cabos y el proveedor de un fusil ametrallador, el legionario Maderal Oleaga. El brigada recibe una nueva herida y viendo que no podrá salir de allí ordena a sus hombres que se marchen, algo a lo que se niega Maderal Oleaga. Los dos hombres son ya presa fácil para el enemigo, que acaba con la vida del legionario de un certero disparo. Solo ya el brigada, recibe un disparo en el vientre, pero aún continua agotando su munición hasta que otro le destroza el cráneo (Martín, 2012). El enemigo fue implacable y destrozó a golpes y machetazos los cuerpos de ambos héroes.
Por esta acción, el brigada Fadrique y el Caballero Legionario Maderal Oleaga iban a recibir las dos última Cruces Laureadas de San Fernando que se han concedido en nuestro país.
El combate transcurrió durante todo el día, hasta que llegada la noche, el enemigo rompió el contacto y huyó dejando 50 muertos en el terreno y estimándose otros 200 heridos de una fuerza total de 500 hombres. La Legión tuvo 43 muertos y 64 heridos, siendo la sección del brigada Fadrique la más castigada, con 20 bajas de un total de 31 hombres, incluyéndole a él y a sus tres jefes de pelotón.
Legionarios caídos en aquella inolvidable jornada.


3.2.2.      La Operación Teide-Ecouvillon.

Los sucesos de Edchera, empujaron aún más al gobierno español a buscar la colaboración de Francia para terminar con las bandas rebeldes del Sáhara. Fue así como nació la Operación Teide, que los franceses llamaron Ecouvillon.
La idea era buscar y aniquilar a los grupos del norte del Sáhara, para luego continuar con la limpieza del centro y el sur (Canales y del Rey, 2013). En resumen, barrer el territorio, que es lo que significa el vocablo francés de la operación. Las fuerzas españoles se dividieron en tres agrupaciones tácticas, A, B y C, con base en las tres capitales del Sáhara Español. La A, con base en El Aaiún contaba con tres banderas legionarias, la iv, la xiii y la ix; mientras que la B, en Villa Bens, quedó la ii.
La operación se extendió de febrero a junio y fue un éxito. El uso de carros de combate y vehículos blindados, junto al apoyo de la aviación, fue minando la resistencia de los rebeldes. Una de las acciones más destacadas para La Legión, fue cuando el 10 de febrero, la iv Bandera fue atacada en Uad El Jat con armas ligeras y granadas de mortero. El apoyo artillero y de la aviación, permitió el asalto de los legionarios, equipados ya con el moderno fusil de asalto CETME A2, que le hicieron 15 bajas al enemigo.
Poco a poco, las tribus nómadas fueron abandonando al Yeicht Taharir y reconociendo al Majzen[7]español.

4.      El fin de la guerra y sus consecuencias.

El éxito de las últimas operaciones, había llevado a Marruecos –que era quien realmente había estado siempre detrás del Ejército de Liberación-, a querer negociar con España sobre los territorios en disputa. Después de tantas luchas, el resultado de lo pactado iba a decepcionar a los que allí habían combatido e iba a abrir una incómoda situación para los autóctonos que a día de hoy aún está sin resolver.

4.1.El Tratado de Cintra.

Firmado por España y Marruecos el 1 de Abril de 1958, cuando aún se desarrollaban los combates con cierta asiduidad, el tratado establecía que España se desprendía de una parte del Sáhara, concretamente de Cabo Juby. La entrega no estuvo libre de tensión, pues los marroquís mandaron enseguida a Villa Bens al general Bel-kasem, antiguo general del ejército español, que informó de que el propio príncipe iba a ir a la toma de posesión del territorio. Tras varios rife rafes, el 20 de mayo se hizo la entrega del territorio sin ninguna presencia de la familia real marroquí.


4.2.Los años tras la guerra.

Los años que siguieron a la guerra no dejaron de estar exentos de incidentes aislados. Pese a ello, España inició en los años sesenta una increíble recuperación económica de la cual se vieron beneficiados también sus territorios del Sáhara. Se construyeron infraestructuras que luego nunca más han vuelto a disfrutar los saharauis.
Ifni permaneció rodeada de territorio marroquí hasta su cesión definitiva el 30 de junio de 1969. El año anterior, España le había dado la independencia a su otro territorio africano, Guinea Ecuatorial, y el siguiente paso fue entregar Ifni, después de 35 años de posesión, a la corona marroquí.
Respecto a la provincia del Sáhara, destacó en estos años las acciones del Frente Polisario, que reclamaba la independencia de Río del Oro y la Saguia el Hamra. Este grupo, aún hoy, desea un territorio saharaui libre, pero la acción de Marruecos con la famosa Marcha Verde de 1975, hizo que España entregara este territorio, cuyo estatus aún sigue sin estar claro por parte de la ONU.

4.3.Los Tercios Saharianos.

La consecuencia más importante de la guerra y posteriores tratados para La Legión fue la creación de los dos Tercios Saharianos.
El gobierno español había aprendido que la guerra en el desierto era muy particular y creo estas unidades para su especialización. El primer paso fue la mejora del armamento y material, algo imprescindible para afrontar con éxito posibles enfrentamientos. Se sustituyeron las alpargatas, más propias de otro siglo, por botas y se introdujo por primera vez un uniforme mimetizado, el M-59 (Canales y del Rey, 2013).
Los Tercios Saharianos implicó la disolución de unas Banderas y la redistribución de otras. Mientras que el 1º y el 2º siguieron en Ceuta y Melilla, el 3º y 4º serían los desplazados a la zona. Ambos iban a quedar formados por dos Banderas, un grupo ligero de caballería y una batería de artillería transportada (disueltas en 1964). Sus fuerzas iban a ascender a 2500 hombres y 500 vehículos de combate cada uno. El 3º iban a quedar emplazado entre El Aaiún y Smara, con la vii y viii Banderas; mientras que el 4º estaría únicamente en Villa Cisneros con la ix y la x.
El nivel que alcanzaron estas unidades fue reconocido internacionalmente, siendo consideradas como una de las mejores en combate en superficie desértica. Estaban más que preparadas para enfrentarse al enemigo, pero por motivos políticos, en 1976 abandonaron aquellas tierras en la que tanto sudor y sangre legionaria se había derramado (Rodríguez, 2005).
 
Foto aérea con Croquis del Combate de Edchera.

Movimientos de la XIII Bandera durante la Batalla de Edchera.


Bibliografía:

·   Libros:

-Canales, C., del Rey, M. (2013), Breve historia de la guerra de Ifni-Sáhara. Madrid: Nowtilus.

-Casas, R., (2008), La última guerra de África (Campaña de Ifni-Sáhara). Madrid: MDEF.

-Fournier, J., Gárate, C., Lecea, M., Pérez, C. (2003), La Legión Española. Tomo II (1936-1971). Málaga: Urania.
-Manrique, J., Molina, L. (2008), Ifni-Sáhara 1958, sangriento combate en Edchera. Valladolid: Galland Books.
-Rodríguez, J., (2005) ¡A mi La Legión! De Millán Astray a las misiones de paz. Barcelona: Planeta.

·        Artículos en revistas:

-Colldefors, J. (2007), “La Operación NETOL”, Boina Negra, 252, 27-29.
-Colldefors, J. (2007), “La Operación PEGASO”, Boina Negra, 252, 42-44.
-García, F. (2007), “La campaña de Ifni-Sáhara”, La Legión, 501, 49-55.
-Herrera, M. (2002), “Ifni, cien días de guerra”, Revista de Historia Militar, 92, 3-10.
-Martín, A. (2012), “Fadrique Castromonte y Maderal Oleaga”, Militares, 96, 31-33.

·        Páginas web:

-El Rincón de Sidi Ifni, (n.d.), Artículos digitales, consultado el 20 de julio de 2014,
-Memoria Blau, (n.d.), Jáuregui Abellas, Agustín, consultado el 25 de julio de 2014, http://memoriablau.foros.ws/t13632/jauregui-abellas-agustin/
-Real Hermandad de Veteranos de las FAS y GC de Madrid, (n.d.), Combate de Edchera, 13 de enero 1958 La XIII Bandera de La Legión, consultado el 5 de julio de 2014, http://www.hvfasgcm.org/Descargas/edchera_2.pdf
-La Revista de El Mundo, (n.d.), Ifni, la guerra secreta, consultado el 5 de julio de 2014, http://www.elmundo.es/larevista/num137/textos/ifni1.html

·        Páginas web gubernamentales:

-Ejército de Tierra, (n.d.), “Edchera y La Legión”, consultado el 7 de julio de 2014, http://www.ejercito.mde.es/Galerias/Descarga_pdf/Unidades/Almeria/brileg/Edchera_y_la_Legion.pdf

·   Weblogs:
-Aquellas armas de guerra, (n.d.), “Algunas armas utilizadas en la Guerra de Ifni, 1957-1958”, consultado el 4 de julio de 2014, http://aquellasarmasdeguerra.wordpress.com/2013/08/14/algunas-armas-utilizadas-en-la-guerra-de-ifni-1957-1958/
-General Dávila, (n.d.), “Dos vascos legionarios”, consultado el 22 de julio de 2014, http://generaldavila.wordpress.com/2014/01/10/dos-vascos-legionarios/
-General Dávila, (n.d.), “Ifni. Español, lee y divulga…”, consultado el 22 de julio de 2014, http://generaldavila.wordpress.com/2014/06/29/ifni-espanol-lee-y-divulga/
-Historia Desterrada, (n.d.), “África Occidental Española (1946-1958)”, consultado el 20 de julio de 2014,
-Relatos de la Guerra Ifni-Sáhara. 1957/58, (n.d.), “XIII BANDERA Edchera 1958”, consultado el 5 de julio de 2014,






[1] Existe una cierta polémica sobre donde pudo estar asentado este fuerte. Aunque siempre se dio por hecho que estaba donde luego se fundó Sidi Ifni, otros estudios lo sitúan más al sur, en Puerto Casado. La destrucción del fuerte en 1524 por parte de los cherifes de la zona,  borró cualquier vestigio.
[2] Tarfaya en la actualidad.
[3] El comandante dirigía las fuerzas policiales de la AOE y era un gran conocedor de las tribus de la zona y su idiosincrasia.
[4] Esta Bandera ya había sido creada durante la Guerra Civil, pero se disolvió en una reorganización posterior tras la contienda.
[5] La traducción sería el Río Rojo.
[6] Veterano de la División Azul, donde sirvió como alférez.
[7] Es una palabra árabe que significa literalmente almacén, pero que se usa para designar al que tiene el poder político y la autoridad sobre un territorio.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Casta Álvarez, la de la bayoneta en la escoba.

Grabado de la serie "Ruinas de Zaragoza" de Juan Gálvez
y Fernando Brambilla, que muestra a la heroína.
Nuestra protagonista de hoy, es una de aquellas mujeres que destacaron en la defensa de Zaragoza contra los franceses, una de las que demostró más agallas que muchos de sus compatriotas varones, una, en fin, de las defensoras de la Patria. 
De padres oriundos de Figueruelas, no está muy claro si Casta nació en Zaragoza, en el año 1776, o en Orán, pues gustaba mucho de hablar de los habitantes de aquella ciudad. Fuera de donde fuese, Casta era la típica aragonesa, ruda en sus formas, pero trabajadora y amante de los suyos. Madre y viuda, muy pronto destacó en la defensa del primer sitio francés. Su estampa no pasaba a nadie desapercibida, pues siempre iba acompañada de una pica, o según muchos afirmaban, de una vieja bayoneta enganchada al palo de una escoba. El 5 de junio de 1808 se destaca sobremanera en la batalla de las Eras del Sepulcro, junto a la puerta de Sancho. No acaban allí sus acciones, pues también estará presente en la defensa del Portillo, junto a la gran Agustina de Aragón y ayudando a la madre Rafols evacuando enfermos. En la puerta del Carmen, consiguió rechazar, junto a otros zaragozanos, la peligrosa carga de los polacos ulanos, una de las mejores caballerías de Napoleón. Tanto en acciones en primera línea, como en las logísticas de retaguardia, Casta estuvo siempre trabajando como la que más e increpando a los que no lo hacían, haciendo gala de ese fuerte carácter por el que era conocida.

Cuando tras el segundo sitio, y con el general Palafox gravemente enfermo, se pacta la rendición de la ciudad, Casta no lo asimila y no deja de insultar a la comitiva que entrega la ciudad a los franceses. Estos, buscaron con curiosidad a la mujer que se defendía con un palo de escoba a bayoneta calada, pero Casta supo ocultarse. Tras la guerra, fue condecorada por sus acciones con el Escudo de Distinción y el Escudo de Defensor de la Patria, y además, recibió una pensión vitalicia. Un siglo después de los asedios, su ciudad supo recompensarla con el nombre de una calle y llevando sus restos a la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo, junto a los de Agustina y Manuela Sancho.
Lienzo de Marcelino de Unceta que se conserva en el Ayuntamiento de Zaragoza
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