domingo, 12 de febrero de 2012

La Batalla de Calatañazor, el fin de Almanzor.

Como Covadonga o Clavijo, nos encontramos ante otra victoria cristiana a las que muchos historiadores ponen en duda su existencia. Las únicas fuentes del enfrentamiento son de más de dos siglos después y parecen bastante contradictorias. 
Castillo de Calatañazor, a los pies del cual se libró la legendaria batalla.
Corría el año 1002, cuando después de su aceifa número 56, el diablo Almanzor volvía, una vez más, cargado de botín a Córdoba. Durante el fin del primer milenio, este guerrero musulmán había frenado la reconquista y puesto en jaque a todos los reinos cristianos. León, Barcelona y un largo etcétera habían sido víctimas de los saqueos de Al-Mansur, el victorioso. Había incluso arrasado Santiago de Compostela, de donde robó las campanas de la antigua catedral, llevándolas a la mezquita de Córdoba. Dos siglos y medio después, hicieron el camino inverso tras la toma de la capital califal por parte del rey santo Fernando III.
Volviendo al inicio de esta historia, el anciano Almanzor parece que bastante enfermo, acampo a los pies del castillo de Calatañazor. Fue allí, donde un ejército cristiano, formado por la coalición del conde Menendo González de León, Sancho Garcés III de Navarra y Sancho García de Castilla, interceptó a las fuerzas musulmanas, mucho  mayores en número. Para evitar que la inferioridad de hombres les llevara a ser envueltos, formaron una línea delgada que ocupaba todo el frente de batalla. La lucha, en un caluroso día de agosto, duró toda la jornada. Según los cronistas cristianos, Almanzor calló gravemente herido, por lo que sus hombres se retiraron, pudiendo los cristianos saquear su campamento, siendo esta la primer victoria sobre tan temido enemigo, que moriría poco tiempo después victima de las heridas del combate.
Como hemos dicho, hoy en día, no se cree esta versión. Los investigadores apuntan a que si que pudo haber un enfrentamiento, saldada como siempre, con una victoria de Almanzor, pero a un coste de vidas mucho mayor de lo que solía ser habitual. La buena actuación de las tropas cristianas y la muerte posterior de Almanzor a causa de una enfermedad, haría que naciera la leyenda. Se sitúa este hecho en la batalla de Cervera.
Fuera como fuese, lo cierto es que en el sentir popular, Calatañazor quedó en la memoria popular como el fin de ese diablo que tanto daño había hecho a la causa cristiana. Nunca después, el islam tuvo en España a un gran guerrero de tal calibre como el victorioso.

sábado, 11 de febrero de 2012

El Teniente Coronel Valenzuela. Tizzi-Assa, el espíritu de compañerismo.

Este artículo va dedicado a nuestro compañero y hermano “el Seco”, el cual está en las lejanas tierras afganas portando con honor el escudo del arcabuz, la pica y la ballesta. ¡Va por ti Fontes!
Teniente Coronel Valenzuela
Una vez más, volvemos la vista hacia los primeros años de la Legión, aquellos en los que supo forjar el temperamento, la idiosincrasia y la leyenda que la acompañan hasta nuestros días. Pronto empezó la legión a teñir su bandera con la gloriosa sangre de sus legionarios, pero fue un 5 de junio de 1923, en la zona de Larache, en el collado de Tizzi Assa, en la posición de Tafersit, donde el Tercio ofrendó a la Patria la vida de su mejor legionario, el segundo jefe de su historia, el Teniente Coronel Don Rafael de Valenzuela y Urzaiz.
Valenzuela nació en 1881 en Zaragoza. Ingresó en la Academia de Infantería del alcázar toledano antes de cumplir los 16 años, para ser promovido en un solo año al empleo de segundo subteniente, debido a la implantación de cursos reducidos ante la necesidad de oficiales subalternos que trajeron las guerras del 98. Fue Valenzuela un hombre culto que dominaba varias lenguas como el inglés, francés, alemán, latín y griego y perteneció a la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza. Tras varios destinos y ascender por antigüedad en 1903 a teniente y en 1909 a capitán, será su llegada a Marruecos la que le marcará y lo convertirá en el gran militar que fue. Obtuvo el ascenso a comandante por meritos de guerra en 1913, además de la Cruz de María Cristina, la del Merito Militar con distintivo rojo y la Medalla Militar de Marruecos. Ascendió a teniente coronel en 1919. Tras el desastre de Annual, decide volver a África y se pone al mando de dos batallones de infantería con los que ayuda a retomar parte del territorio perdido tras aquellas tristes jornadas del verano de 1921. En setiembre de 1922 se encarga de la creación del Grupo de Regulares Indígenas nº 5, el “Alhucemas”. No disfrutará mucho del mando de esta unidad, pues el 30 de noviembre del mismo año recibe el mando del Tercio de Extranjeros, del cual su fundador, Millán-Astray, había cesado por motivos políticos, su enfrentamiento con las Juntas Militares. Se presentó ante sus nuevos hombres a través de una Orden General del Tercio de Extranjeros, para ganarse, ya desde el principio, el cariño y la admiración de aquellos aguerridos hombres maltratados por la fortuna.
TIZZI-ASSA.
Tan solo seis meses después de tomar el mando del Tercio, Valenzuela escribió su página más gloriosa hasta el momento. Cerca del poblado de Tafersit, existía una posición defensiva en el puerto de Tizzi-Assa. A finales de mayo los rifeños inician un asedio de la posición que con el paso de los días se vuelve cada vez más crudo. Sus defensores -pertenecientes al Regimiento de Infantería Isabel la Católica nº 54, hoy nº 29 y perteneciente a la BRILAT, con guarnición en Pontevedra, y a los que se conoció como "Los Héroes de Tizzi-Assa-, se encuentran en el límite de sus fuerzas. Lo escarpado del terreno hace prácticamente imposible la llegada de convoyes que puedan reforzar la posición. El alto mando decide crear una columna que vaya en su ayuda, bajo el mando del coronel Gómez Morato. Dentro de esta estarán las fuerzas legionarias, formadas por la I, II y IV Banderas, con el propio jefe del Tercio, Valenzuela, al frente. Es el 4 de junio de 1923, un día antes de la acción, cuando Valenzuela motiva a sus hombres con un discurso que ha pasado a la historia y con una última sentencia que está escrita en la eternidad y hoy es uno de los lemas más sagrados de la Legión:

“Caballeros Legionarios, mañana salvaremos a nuestros compañeros de Tizzi-Assa; mañana entrará el convoy o yo pereceré. Mañana ejecutaremos esta hazaña, porque nuestra raza no ha muerto aún.

Valenzuela estaba dispuesto a darlo todo por salvar a aquellos hombres. Sabía que su abrazo con la muerte era casi seguro, y, como buen Caballero de la Orden de Santiago, pidió ser confesado antes de aquel decisivo día.
En los albores del 5 de junio se inicia el ataque para liberar Tizzi-Assa. La primera oleada hace retroceder a los rifeños, pero, buenos conocedores del terreno, se aliaran con este para frenar la ofensiva española en el barranco de Loma Roja. Las bajas son muy numerosas en ambos bandos, pero los rifeños tienen más reservas. Es el momento más crítico de la jornada. El mando empieza a temer verse superado y rememorar un nuevo desastre en aquellas inhóspitas tierras. Es entonces, cuando consciente de lo delicado de la situación, Valenzuela ordena poner toda la carne en el asador. Ordena a su cornetín rasgar el viento con las notas del toque de ataque, se incorpora sobre la ladera y con el gorrillo y su bastón de mando en la mano izquierda, y la pistola en la derecha, se lanza al asalto gritando ¡A mí los valientes! ¡Viva la Legión! Al ver esta imagen casi divina, sus hombres, hechizados de mística, no dudan en acompañar a su jefe en esa carrera suicida. Los rifeños no pueden detener esta horda fanática  empiezan a ceder. Pero en su retirada, alcanza con una ráfaga a Valenzuela. Siete balas le atraviesan y le quitan la vida en el acto. Ha caído el jefe, será un gran trofeo para los harkeños el hacerse con tan preciado cuerpo. Sus legionarios no lo van a permitir. Los primeros en caer son su cornetín y su plana mayor, los más cercanos. Luego los cuatro camilleros que fueron a recoger su cuerpo, que cada vez tiene más y más compañeros encima y a sus lados, protegiéndole de la profanación. La escena es seguida de cerca por un joven alférez del Tercio, Pablo Sendra, que con los 20 hombres que le quedan en su sección, se lanza también a proteger los restos del líder. Cuando por fin se pudo rechazar al enemigo de la posición y se pudo rescatar el cuerpo de Valenzuela, 40 legionarios yacían a su alrededor, formando una lujosa escolta hacia el más allá del ya inmortal Valenzuela y cumpliendo con el Espíritu de Compañerismo: “Con el sagrado juramento de no abandonar jamás un hombre en el campo, hasta perecer todos”.
Lápida del sepulcro de Valenzuela
La muerte de Valenzuela conmocionó al Tercio y a la sociedad española, dando idea de lo querida que era su persona. Se trasladó su cuerpo inerte hasta su natal Zaragoza, donde recibió sepultura en la Basílica de Nuestra Señora de la Virgen del Pilar, siendo acompañado su féretro desde su llegada a la ciudad hasta la cripta por todo el pueblo maño, algo que solo se hacía cuando morían importantes personalidades de la iglesia.
Valenzuela recibió la Medalla Militar Individual a título póstumo, además el rey Alfonso XIII le concedió el título nobiliario de Marqués de Valenzuela de Tahuarda, por pertenecer Tizzi Assa a las conocidas como Peñas de Tahuarda.
Para la operación de Alhucemas se creó el 1 de mayo de 1925 la VII Bandera, que poco tiempo después participó en la acción. A esta Bandera se le dio el nombre de Valenzuela, siendo su escudo la cruz de Santiago, de cuya orden militar fue miembro Valenzuela.
En la obra La Legión que vive, el coronel Mateo describió así a este héroe:

“Valenzuela se volcaba al hablar de ideales nobles y generosos; cuando se dirigía sus hombres tremolaba la voz, distendía el gesto, temblaban sus puños y asomaban lágrimas a sus ojos de mirar recto y leal. Y en el campo, en operaciones, al crepitar la fusilería de la horda rebelde, su esbelta y vigorosa figura se agigantaba y el Legionario que era, se crecía guiado y transformado en todo su ser”.

Bibliografía: -Elogio y glosa emocionada del Teniente Coronel Valenzuela, del Comandante Don Francisco Ángel Cañete Pérez en www.asasve.es

Escudo de la VII Bandera "Valenzuela"


domingo, 5 de febrero de 2012

La gesta del lago Ilmen.

Junto a la famosa batalla de Krasny Bor, las jornadas más gloriosas de la División Azul se vivieron en el lago Ilmen, donde superando a los elementos y a un enemigo mucho más numeroso, la Blau cumplió con la misión encomendada. 
Compañía de Esquiadores
Corría el día 7 de enero de 1942 cuando una ofensiva rusa destrozó a la División 290 de Infantería alemana. Los restos de esta y otras unidades de la zona, 593 hombres al mando del capitán Pröhl, quedan sitiadas por el Regimiento 140 de Infantería del 11 Ejército Soviético en la guarnición de Wswad, al sur del lago Ilmen, cerca del sector donde se encontraba la División Azul.
Unos meses antes, en noviembre, el general Muñoz Grandes -viendo como los rusos utilizaban patrullas de patinadores y esquiadores para atacar las posiciones aisladas y los puesto de vigilancia españoles-, decide encargar al teniente José Otero de Arce, la creación de una compañía de esquiadores dentro de la División Azul, para patrullar sobre el frente del lago.
Dado que los alemanes no tenían más tropas disponibles en la zona, se le encarga la misión de enlazar con los sitiados a los divisionarios. Recibida la orden la noche del día 9, al amanecer del día siguiente ya están preparados los esquiadores españoles para partir. Son 206 hombres, encuadrados en 6 secciones, comandados por el capitán José Manuel Ordás Rodríguez. La expedición cuenta con un médico, Pedro Sánchez Bejarano; un intérprete, el ruso blanco Constantino Alejandrovich, que había servido en la Legión durante la Guerra Civil. El tren de bagaje son 70 trineos con nueve fusiles ametralladores, víveres y munición para tres días, tirados todos ellos por pequeños caballos.
La distancia a recorrer son 30 kilómetros en línea recta, sobre las aguas heladas del lago. Pronto comprobaran como, las grietas sobre el hielo, les obligan a dar varios rodeos que aumentaran la distancia prevista. Ya a las 11 de la mañana del primer día llegan en un trineo tres hombres congelados e informan de las grietas del lago y de los muros de hielo infranqueables que les están retrasando la marcha. Poco después llega el sargento encargado de la radio, pues esta ha sufrido la rotura del generador. Muños Grandes seguirá la acción con mucho interés y a lo largo de los días no dejará de enviar mensajes de ánimo al capitán Ordás.
El día 11, tras 26 horas de marcha, los españoles han llegado a la orilla del lago, pero a causa de los desvíos han aparecido a 15 kilómetros al oeste del objetivo, en Ustrika, donde hay otra guarnición alemana. La compañía tiene ya 102 bajas por congelación, 18 de ellas muy graves, y ha perdido 30 trineos. Hay que tener en cuenta que estaba sufriendo temperaturas que rondaban los 50 grados negativos. La grasa de los cerrojos de los fusiles se fundía e impedía su funcionamiento, los alimentos eran como piedras y no se podía beber sin calentar el agua, pero sin hacían fuego delataban su posición al enemigo.  Un ejemplo fue el catalán Ramón Farré Palaus, que por las congelaciones se le hubieron de amputar las dos piernas.
Capitán Ordás
Pasan las siguientes jornadas avanzando por la orilla del lago mientras sufren dures ataques de los bolcheviques, llegando incluso a la bayoneta para defenderse. Cuando el día 17 están próximo a su objetivo, reciben la noticia de que la posición de Wswad está cercada por 3000 esquiadores siberianos. Por el contrario, los españoles solo reciben el refuerzo de 40 letones de la 81 División de Infantería de la Wehrmacht. Nada de esto frenará la determinación de estos hombres para tratar de liberar a sus camaradas alemanes.
A las 8 de la mañana se inicia la ofensiva española que ocupa los poblados de Ma y Bo. Tras ocupar Shi, los soviéticos retroceden, para lanzar pronto un contraataque con dos batallones sobre la vanguardia española. Esta se ve envuelta, pero lucha con valor para abrirse paso. De los 36 hombres que la formaban, 14 mueren en el intento. Ordás recibe la orden de establecer una posición avanzada en Maloye Utschno, donde envía 20 españoles y 14 alemanes, que contactaran allí con supervivientes de otras posiciones, sumando finalmente, 23 españoles y 19 alemanes y algunos letones. El día 19 recibirán un gran ataque de los rusos, que cuentan con varios carros de combate. Se intenta socorrer a la posición, pero el enlace es imposible. Ordás envía al teniente Otero de Arce con otros 7 españoles al auxilio de lo que pueda quedar de la posición de Maloye. Les acompañará un panzer y dos secciones alemanas. Consiguen rescatar a cinco españoles y un letón, los únicos supervivientes.
Teniente Otero de Arce
En la madrugada del día 21, cuando volvían a la orilla del lago, estos pocos hombres consiguen contactar con la posición de Wswad, incorporándose poco después el capitán Ordás que se fundirá en un gran abrazo con el capitán Pröhl. Las escenas de hermanamiento se multiplicaban entre los soldados de ambas nacionalidades. Ahora queda el retorno. Pero los españoles, esos idealistas que formaban la 250, no se conforman con eso. El día 24 se presentan voluntarios para reconquistar Maloye y Bolsloye, pese a la insistencia de los alemanes para que desistan de ello. Se consigue el objetivo, pero a costa de más bajas. Cuando el 25 llegan a su destino, solo 11 hombres acompañan al capitán Ordás. De 206 hombres, solo retornaron 12. La acción del lago Ilmen había costado 194 bajas, pero desde entonces ya nadie volvió a dudar de la capacidad de la División Azul y aquellos hermanos alemanes les estarían eternamente agradecidos. El gobierno español supo recompensar a la unidad con la Medalla Militar Colectiva y con la Individual al capitán Ordás, la segunda de su carrera, y al teniente Otero de Arce. Los alemanes les otorgaron nada menos que 32 Cruces de Hierro.

Por su interés, a continuación copiamos las Operaciones de la acción, extraída del blog divisionazul.blogia.com.
Mapa de Operaciones
OPERACIONES DE LA COMPAÑÍA DE ESQUIADORES PARA LIBERAR LA GUARNICIÓN ALEMANA DE WSWAD.
ESPAÑA Y ALEMANIA FRATERNIDAD EN EL CAMPO DE BATALLA.
Día 9 — enero 1942: a Las 21 h 15;
El General alemán de C. de E. dice por teléfono que la guarnición alemán de W... al Sur del Lago Ilmen está sitiada y no pudiendo ayudarla las tropas de aquel sector, pregunta si podemos nosotros los españoles hacer algo; a 30 kms. De nuestras posiciones y teniendo que atravesar el lago, parece imposible, pero preguntados: «Cómo se porta la guarnición de WSWAD?» «Muy valientemente» — se contesta — y entonces decimos: Se hará lo que se pueda y más de lo que se pueda.
Antes del amanecer del 10 sale el Capitán ORDÁS con 205 hombres; llevan 9 fusiles ametralladores, Radio, medico, víveres y municiones para 3 días.

Día 10— enero —
A las 11. Llegan en un trineo 3 congelados, dicen que la marcha es durísima y que en el Lago hay muros de hielo infranqueables y grietas enormes.
A las 11,35, regresa el Sargento de Radio: el generador se ha roto, no funciona la radio, pero pueden recibir; la marcha es muy penosa y el espíritu admirable.
A las 21,30.
Radio — General Muñoz Grandes a Capitán Ordás: «La guarnición W... resiste valientemente, es preciso salvarla, lo exige el honor de España y el espíritu de fraternidad entre nuestros dos pueblos, todos estamos pendientes de los heroicos soltados de Ordás.
Animo, tenéis la gloria mayor en vuestras manos; atacad resueltamente.»

Día 11.
A las 2.
Radio — General Muñoz Grandes a Capitán Ordás: « Con el Sargento va el generador. Sé que sufrís mucho. No importan. España entera sabe de vuestra hazaña. Alemania os admira. Sois el orgullo de nuestra raza. Tengo fe en vosotros porque tengo fe en España. Confiad en Dios y atacad como Españoles.
A las 9,50.
Radio — General Muñoz Grandes al Capitán Ordás:
A las 17.
Capitán Ordás a jefe de E. M.: «Ocupado D...».
Día 14.
Capital Ordás a Jefe E. M.: «Ocupado P... Seguiremos a liberar W......
Capital Ordás a Jefe de E. M.: «Ocupado Sch...; guarniciones de aquí y Pagost Ushin reforzadas con alemanes y lituanos.»
A las 23,30.
Capitán Ordás a Jefe E. M; Guarnición de Schischimorowo atacada por esquiadores rusos que se han retirado después de pequeño combate. Prisioneros cogidos dicen que en el sector comprendido entre Wo y Ma. Ju. Se encuentran 3.000 esquiadores Siberianos.

Día 15.
A las 5,45.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes; Llamado urgentemente por Jefe sector me comunico haber recibido orden para liberar W... posteriormente por orden del FÜRER quedaba sin efecto siendo la guarnición de W.... la que rompería el cerco y retirarse en la dirección más favorable. Apoyándome en buena situación de mis fuerzas elevadísima moral rogué se me concediera el honor de ayudar a W.... Consultado General alemán acepto.
A las 8,40.
General a Capitán Ordás; Confío en vuestra pericia, en vuestro valor y en Dios.
Muñoz Grandes.

Día 16.
A las 22.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: Mañana avanzaremos.

Día 17.
A las 22.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes; A las 8 horas empezamos avance, apoyados por 40 letones, ocupado Ma y Bo. Al ocupar Shi. Se rompe resistencia enemiga entrando en vanguardia en ducho pueblo.
Reacciona el enemigo contraatacando con dos batallones con piezas antitanques y seis carros semipesados que envolvieron rápidamente vanguardia Española. Al destacamento envuelto por carros se defiende heroicamente; otros carros se dirigen contra el resto de la compañía fijándola en Bol.
De los 36 Españoles que formaban la vanguardia, mueren 14; el resto logra abrirse paso y llega a nosotros. Nos hacemos fuertes en Bo. Donde resistimos a pesar del fuerte ataque enemigo. A las 21 horas recibo orden de establecer avanzada en Mal. A donde parten 20 Españoles y 14 alemanes que envío de la sección que recibo de refuerzo. Además de las bajas citadas hemos tenido dos muertos y trece heridos.

Día 18.
Sin novedad.

Día 19.
A las 13,30.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes; A las 7 horas hoy, enemigo entró en grandes masas en Mal, asaltando la guarnición compuesta de 23 españoles y 19 alemanes. Ataque que fue Apoyado por 6 tanques. —Desplegó resto Compañía recogió 5 heridos españoles y dos alemanes. —LA enorme superioridad enemiga y apoyo de tanques nos impiden reconquistar posición. La guarnición no ha capitulado; ha muerto con las armas en la mano. Vemos gran concentración enemiga en Mal. y Bol... Ut... Esperamos ataque. Sabremos morir como españoles.
Arriba España. Viva Franco.»
A las 23.
General Muñoz Grandes a Capitán Ordás; Como habláis vosotros, solo hablan los héroes.
Así y solo así se hace un Imperio. Animo. Vuestra conducta es el orgullo de esta brava División. Pese a todo venceréis. Hay Dios, y el os dará la Victoria porque sois los hijos más valientes de España. — Un abrazo que no será el último, lo aseguro.»
Muñoz Grandes.
A las 14,30.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: « En la noche de ayer hemos sido bombardeados 3 veces por aviación rusa. Al anochecer grades masas enemigas se dirigieron contra nuestra posición y para facilitar la defensa varios voluntarios han salido a quemar carros. El ataque ya en marcha de los rusos no llegó a efectuarse y se retiraron. — Dios existe.»

A las 16.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes; General alemán nos felicito y anuncio recompensas.

Día 21.
A las 9,45.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: En la madrugada de hoy guarnición alemana de W... Se abrazaron a 7 Km al E. de U....Los deseos de V. E. se han cumplido totalmente.
A las 10,45.
General Muñoz Grandes a Capitán Ordás; «Orgulloso de vosotros con mucha alegría os abrazo.
Muñoz Grandes.
A las 11.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: «Regresó nuestra fuerza, la mayoría están congelados.
A las 11,40.
General Muñoz Grandes a Capitán Ordás «Manda por correo relación nominal de los que salisteis, bajas habidas y los que quedan, y por radio relación numérica.»
A las 16.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: « Salimos en total 206 hombres y quedamos 34.

Día 22.
Sin novedad.

Día 23.
Sin novedad...

Día 24.
A las 22.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: « A Las 7 horas hoy iniciamos ataque — La Compañía en vanguardia sigue a los tanques alemanes y penetra en Mal. y Bol..... después de vencer fuerte resistencia — Nuestras bajas son: Un oficial, Un sargento y 7 soldados. A pesar de quedar tan solo 12 hombres útiles para el combate, la confianza en nosotros de los que nos rodean es siempre la misma; con nuestro supremo esfuerzo y pese al frío intensísimo, hacemos que esa confianza vaya en aumento, derramando prácticamente nuestra sangre por España y nuestro Caudillo. Así nos lo exigen los cuerpos sagrados de los que valientemente cayeron. ¡Arriba España! ¡Viva Franco!»

Día 25.
A las 1,40.
General Muñoz Grandes a capitán Ordás: «Dime cuántos valientes quedan....
A las 18,45.
Capitán Ordás a General Muñoz Grandes: « Quedamos 12 combatientes....
Todo esto pudiera ser solo literatura pero... Salieron 206 y quedan 12.
ESTO ES HEROÍSMO!! ¡ARRIBA ESPAÑA!

AGRADECIMIENTOS.
El General en Jefe.
C. G. Ejército a 21/1/42.
SR. GENERAL:
En el día de su cumpleaños, le expreso mis mejores y más sinceras felicitaciones y le deseo obtenga nuevos triunfos, al frente de su soberbia División' en nuestra lucha común.
Aprovecho la oportunidad para expresarle también mi especial reconocimiento hacia los bravos componentes de su División que para liberar la posición de Wswad, avanzaron sobre el Lago Ilmen y luego unidos con fiel espíritu de camaradería, con las tropas de la División... realizaron, tanto en la defensiva, como en el ataque gestas tan excepcionales.
Esta empresa, de auténtica camaradería, encuentra en todo el Ejército, las mayores alabanzas y justifica sienta Vd. y toda su División, la máxima de las satisfacciones.
Deseándole a Vd., mi General y a su brava División mucha suerte y nuevas victorias, quedo de Vd.,
Muy respetuosamente.

DEL GENERAL MUÑOZ GRANDES AL CAPITÁN ORDÁS:
Sobre Las heladas aguas del Lago y gracias a la bravura y espíritu de sacrificio con que lo atravesasteis para liberar a los héroes de W... ha rugido el león español.
En nombre del Caudillo os concedo, a ti Capitán Ordás la Medalla Militar y a todos los valientes que te acompañaron, la Medalla Militar colectiva.
Por la Patria agradecida os abraza.

CARTA DEL GENERAL JEFE DE LA DIVISIÓN
AL GENERAL MUÑOZ GRANDES

MI MUY RESPETADO GENERAL:
En el momento en que cesan de estar a mis órdenes los valientes Soldados de su Compañía de Esquiadores, es para mí un deber ineludible expresar a Vd. mi agradecimiento y mi admiración por él arrojo temerario y heroico de sus soldados.
Ha sido para mí un honor poder tener bajo mi mando a estas excelentes tropas y motivo de especial satisfacción que con la concesión de 32 Cruces de Hierro a la Compañía haya cristalizado en forma palpable el reconocimiento de los Mandos Superiores.
Con la expresión de mi estima y con el deseo de poder volver, a saludarle personalmente, quedo de Vd.,

Muy respetuosamente.

SCHOPPER.
Una curiosidad. Un comic japonés reflejando la hazaña.

martes, 24 de enero de 2012

Otto Skorzeny, el hombre más peligroso de Europa.

Otto Skorzeny, con su famosa cicatriz.
Por encima de bandos e ideologías, la II Guerra Mundial dio grandes líderes militares, reconocidos y admirados por propios y enemigos. Uno de estos hombres fue el declarado por los aliados, como el hombre más peligroso de Europa, el coronel de las Waffen SS, Otto Skorzeny. Para hacerse idea de la valía militar de este hombre, solo hace falta señalar que sus memorias han sido traducidas al hebreo y son de obligada lectura en la academia militar israelí.
Natural de Viena, desde joven llevó una vida de culto al honor. Fruto de esto es su famosa cicatriz en la mejilla, que mostraba con orgullo tras haberla recibido en un duelo de Mensur. El Mensur –que existe aún hoy día, más suavizado-, son duelos de esgrima, que gozaban de gran popularidad entre los jóvenes estudiantes germánicos. No se buscaba la victoria, sino combatir con gallardía ante un oponente respetado. El premio no era vencer, sino obtener cicatrices, las schmiss, que daban muestras de la valentía de su portador. Skorzeny la lucía como su más valiosa condecoración y le aportó el apodo de Scarface o Cara cortada, como era conocido por sus enemigos.
Ya en su juventud se afilió al NSDAP y no dudó en alistarse en las Waffen SS en cuanto estalló la guerra, aunque en principio quiso servir como piloto en la Luftwaffe debido a su experiencia en avionetas. Luchó encuadrado en la SS Leibstandarte y en la Das Reich en las campañas de Francia, Holanda y los Balcanes. En Rusia obtuvo la preciada Cruz de Hierro, antes de volver, ya como capitán, a Berlín. Allí se le hace jefe de comandos y crea la unidad de operaciones especiales con la que pasará a la historia, los Friedenthaler.
La misión con la que se él y sus hombres consolidan el prestigio de la unidad será la Operación Eiche (roble), cuya finalidad era rescatar al líder fascista, el Duce Benito Mussolini, que había sido apresado por el gobierno pro aliado de Badoglio. El éxito era complicado, ya que el Duce estaba bajo custodia de los carabinieri en la fortaleza natural apenina del Gran Sasso. Entrar allí solo era posible por el aire y así fue como con nueve avionetas, el 13 de Septiembre de 1943, se infiltran en la zona sin ser detectados. Entran en el Hotel Imperatore, donde estaba el Duce y lo sacan de allí sin pegar un solo tiro, pues la guarnición de carabinieri se rindió al verse sorprendida. Trasladado Mussolini sano y salvo a Viena; Skorzeny es recompensado con el ascenso a comandante, Sturmbannführer, jefe de unidad asalto y con la Cruz de Caballero.
La siguiente misión, Mayo de 1944, fue el intento de prender o acabar con la vida del líder comunista yugoslavo, Tito, era la Operación Rösselsprung. A pesar de con unos pocos paracaidistas consiguió acabar con un grupo de combatientes mucho más numeroso, en medio de la refriega, el líder partisano logró escapar. 
La liberación del Duce en el Gran Sasso.
Aunque no puede ser considerada un fracaso, el grupo de Skorzeny se resarció de no haber capturado a Tito, en la siguiente operación, la Panzerfaust, en Octubre. Como el regente húngaro, almirante Miklós Horty, iba a rendir el país a los soviéticos; Skorzeny capturó a su hijo en un hotel donde estaba negociando la rendición. Con este ilustre rehén, el húngaro desistió en su intención, tras no pocos esfuerzos e intervención armada en Budapest. Fue llevado a Alemania y allí abdicó en un gobernante pro-alemán. Cara cortada fue recompensado con un nuevo ascenso a Teniente Coronel u Obersturmführer.
A los poco días se le asignó una nueva misión, quizás la más famosa de todas la que realizó, la Operación Greif. Skorzeny reclutó a varios hombres que hablaban el inglés a la perfección y se hizo con 14 jeeps americanos, además de camuflar unos carros de combate para que se asemejaran a los Sherman de USA. Así disfrazados se infiltraron en las líneas aliadas en las Ardenas para tratar de boicotear su imparable avance en el frente occidental. Bien adiestrados en las costumbres norteamericanas, la acción de sus hombre se debía combinar con una contraofensiva donde los alemanes iban a echar el resto para tratar de romper las líneas enemigas. El 16 de diciembre, mientras se inicia un violento cañoneo alemán, los hombres de Scarface entran en territorio americano y gracias a sus disfraces y actuación consiguen desviar con engaños a muchos contingentes americanos de sus verdaderas líneas de avances. Pese al éxito de su misión, la ofensiva alemana es detenida. Los hombres que fueron descubiertos fueron fusilados, acusados de espionaje. Además, Skorzeny fue herido en la cabeza por metralla y enviado e Berlín. La gran confusión que consiguió crear Skorzeny entre los americanos, fue la que les llevó a considerarle como el hombre más peligroso de Europa.
En los inicios de 1945 la guerra estaba vista para sentencia y solo quedaba defender Berlín a vida y muerte, como hizo nuestro compatriota Ezquerra. A Skorzeny, se le encargan misiones suicidas, con pocos hombres y mal entrenados. Se le encarga detener a los rusos en el río Oder y para ello debe volar el puente de Ludendorff, cosa que no consigue tras sufrir muchas bajas. Tras la caída de Berlín se dirigió a la búsqueda del reducto alpino, donde tras no encontrar fuerzas propias, el 8 de Mayo se entrega a las fuerzas aliadas.
Skorzeny fue absuelto en los juicios de Núremberg, pero ingresado en un campo de desnazificación, de donde consiguió huir hacia España. El resto de su vida lo pasó casi siempre en nuestro país, aunque también paso algunas épocas en Sudamérica, siendo consejero de Perón. Mientras vivía en España, se le acuso de ser el líder de la organización ODESSA, que se encargaba de reagrupar a viejos nazis. Fijo su residencia en la población mallorquina de Alcudia, donde le gustaba disfrutar del mar, que se convirtió en su pasión. En estos años de paz publicó sus memorias en dos volúmenes, Vive peligrosamente y Luchamos y perdimos. En Argentina se publicaron juntas con el título de Misiones Secretas. Las memorias de Skorzeny son un valioso manual de operaciones especiales que no tiene desperdicio.
En 1975, muere de cáncer en Madrid, siendo sus restos inhumados en su tierra natal.
En youtube se pueden encontrar numerosos videos, como este, sobre esta interesante figura.



lunes, 16 de enero de 2012

La Batalla del Salado. Golpe mortal al islam.

La gran victoria de los cristianos españoles sobre los moros en las Navas de Tolosa, en 1212, parecía haber acabado para siempre con la amenaza musulmana sobre los reinos de la vieja Hispania. Tras la caída del poder almohade, los débiles reinos de taifas fueron cayendo uno tras otro en poder de portugueses, castellanos y aragoneses. En pocos años se podría haber dado fin a la Reconquista, pero el rico reino nazarí de Granada mantuvo su independencia a base de grandes tributos, los cuales, servían para aliviar la delicada hacienda castellana. Pese a todo, los nazarís nunca dejaron de anhelar sacudirse el yugo cristiano. 
Alfonso XI en el momento culmen de la batalla.
Mientras tanto, en el norte de África, un nuevo poder desplazaba a los decadentes almohades. Eran los Banu Marin, más conocidos como benimerines. Con un poder central ubicado en Fez, pronto se extendieron por todo el Magreb y pusieron sus ojos en la ansiada península. Allí empezaron a mantener relaciones con los nazarís para ver de qué forma podían vencer a los cristianos. Se alían para proclamar la guerra santa e inician las incursiones en territorio enemigo. Famoso es el sitio que pusieron a Tarifa en 1294, apoyados por el infante castellano don Juan, que pretendía usurpar el trono de su hermano, el rey Sancho IV. Allí la defensa organizada por Guzmán el bueno evita la caída de la ciudad, aún a costa de perder a su propio hijo, para lo cual cedió a los moros su cuchillo para que acabaran con él, tras haber sido chantajeado con su vida para que abriera las puertas de la ciudad.
Pasan los años y el primer éxito benimerín llega en 1329, cuando toman Algeciras. La contra castellana llegó al año siguiente, cuando se apoderaron del estratégico castillo de la Estrella en Teba. Tras la batalla en esta localidad, donde murió el cruzado escocés Sir James Douglas, se firma una tregua de cuatro años y unos pagos de los nazaríes hacia Castilla. No detuvo esto el afán de los musulmanes, que enseguida se apoderan con su flota del estrecho de Gibraltar y toman esta ciudad en 1333. Nadie en Castilla parece percatarse de la verdadera amenaza que se cierne sobre ellos. Nadie excepto el viejo almirante Jofre Tenorio, que a través de una red de espías consigue la información de la acumulación de naves musulmanas en el estrecho para transportar un ejército de 300.000 hombres a la península. El entonces rey de Castilla, Alfonso XI, manda a su almirante a que ataque a la flota mora, pero este en un primer momento prefiere evitar el desigual enfrentamiento directo, para atacar a naves aisladas. Tras ser tratado en la corte como un cobarde, el orgulloso marino se lanza a un suicidio seguro, pues apenas contaba con 17 naves contra las 193 de los benimerines, que además habían recibido otras más de apoyo de Túnez. Pese al valor de los castellanos, solo se salvan cinco naves, siendo el resto hundidas y los hombres capturados y decapitados.
Alfonso IV
Tras este descalabro, Alfonso XI -que consigue apoyo del papa y que declare como cruzada su guerra, dando absolución absoluta a los que luchen durante tres meses -, pide ayuda a la flota aragonesa y genovesa, que ante lo delicado del panorama, se la prestan sin dudar. Siguen la táctica, antes criticada, del almirante Tenorio, y con ataques aislados se hacen con el control del estrecho en unos meses. Además de estos apoyos, Alfonso XI debe tragarse el orgullo y suplicar la ayuda de su suegro, Alfonso IV de Portugal, que tras hacerse de rogar, se la concede. Ambos monarcas se reúnen con sus fuerzas en Sevilla y desde allí se dirigen a Tarifa. Las cifras varían según los autores, pero entre ambos sumarían unos 60.000 infantes y 18.000 jinetes. Por el contrario, las fuerzas de benimerines y nazarís se estiman en más de 160.000 infantes y 40.000 jinetes. Ambos bandos se encontraran en los márgenes del río Salado, con la flota aragonesa cerrando el estrecho para impedir la llegada de más tropas que reforzaran a los musulmanes. Es el 30 de octubre de 1340.
Tras unas primeras escaramuzas, la superioridad numérica musulmana parece imponerse. Los cristianos luchan con valor, pero el pánico se empieza a apoderarse de algunos núcleos que amagan con la huída. El propio rey castellano recibe un flechazo en la silla y hasta a punto de lanzarse en una carga solitaria y suicida contra los moros. Un consejero religioso le frena y le aconseja calmarse. Si el rey muere, la batalla estará perdida, el ejército cristiano perecerá y los moros tendrán campo libre para hacerse de nuevo con toda la península. El momento es muy crítico, pero Alfonso XI se rehace y mantiene la disciplina de sus hombres presentándose en los puntos más calientes. Hay que apuntar que mientras las tropas castellanas se enfrentaban a los benimerines; los portugueses se opusieron a los nazaríes de Granada, por lo que se puede decir, que existían dos batallas en una. Es en el peor momento, cuando la guarnición cristiana de Tarifa sale de la plaza y pilla por la espalda a los benimerines. Mientras los infantes nazaríes, mucho mejor entrenados que los benimerines, viendo cerca la victoria sobre los lusos, pierden la formación. Es entonces cuando Alfonso IV lanza a su caballería pesada y los destroza, emprendiendo la fuga los pocos que se salvan.
Volviendo al lado castellano, el líder benimerín, Abdul Hassan, viendo a sus hombres rodeados, envía a la flor y nata de su ejército, la caballería de elite, los merinid. Pero nada podrán hacer ante los infantes castellanos que los ensartan en sus lanzas. Hassan ya no sabe qué hacer y lanza su reserva de 90.000 infantes a darlo todo por el todo. Es un error fatal. Alfonso XI también tenía una reserva, la de 5000 caballeros, armados y protegidos hasta la médula. Será esta inmensa masa de hierro la que aplaste a los soldados benimerines sin compasión, llegando incluso hasta el campamento base de de Abdul Hassan, el cual saquean, tras acabar con la vida de todas las mujeres y niños.
Los cristianos habían perdido 8.000 hombres, los  musulmanes más de 105.000. No correrán la misma suerte que sus hombres los líderes moros. Hassan consigue huir al norte de África, mientras que el rey nazarí, Yusuf I, se refugia en su Granada.
La victoria cristiana corre como la pólvora por toda Europa. Se le envían al papa numerosas riquezas tomadas a los moros y todos los pendones que se les capturan, de los que hoy en día se pueden ver tres en la catedral de Toledo.
La invasión benimerín fue la última musulmana sobre la península. El poder musulmán no volvió a levantar cabeza. Como sucedió después de las Navas, el reino de Granada se salvo, y perduró más de un siglo más, por el simple hecho de que era una fuente de ingresos segura para la corona castellana, que aún dependía en exceso de sus nobles, egoístas y ansiosos de poder personal, por encima del interés de su reino.
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